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¿Cuánto pesas?



Para despedir el centro de interés de los animales, reforzar las propiedades de los objetos y jugar a clasificar los animales en función de su peso, se me ocurrió realizar un "Taller de peso" en el aula.
Menudas caras de sorpresa pusieron los peques al descubrir lo que les había preparado en la asamblea a la vuelta del recreo.
Comencé presentándoles los diferentes tipos de balanzas y básculas, escribimos el nombre en la pizarra y descubrimos la palabra kilogramos y su abreviatura. Rápidamente les pedí que se descalzaran para descubrir lo que pesaban.¡Les encanta andar descalzos por la clase!.

¡Vaya par de calcetines!.



¡Llegó el momento de la verdad!.
Observamos que la báscula de la profe era digital, al contrario que las otras balanzas. También averiguamos que para encenderla había que subirse encima hasta que apareciera el número 0.0 Kg. La primera en enfrentarse a la báscula fue la maestra.

¿Sabéis a quién corresponde cada peso?.

Cada peque escribía su peso en la pizarra y lo iba comparando con el resto de los compañeros, así descubrimos quién pesaba más y quién pesaba menos.


Después de pesarnos experimentamos con las diferentes básculas en pequeños grupos. Podíamos pesar todo aquello que se nos ocurriera: formas geométricas, alimentos, animales, plastilina...



Y hasta aquí nuestro taller de peso, esperamos que os haya gustado.
¡Ya llega el verano!.





¡Fotocopiando mis manitas!

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacer esta actividad tan motivadora y divertida con los peques y al presentar al "trapecista Q"  de Letrilandia surgió la oportunidad perfecta.
Siempre que descubrimos una letra nueva, un trazo o número, repasamos el trazo con el dedo índice para interiorizar bien su forma correcta pero...¿conocemos los demás dedos de la mano?, ¿sus características físicas ?, ¿sabemos escribir su nombre?, ¿diferenciamos la mano derecha de la izquierda?.
Además de todas estas cuestiones, también quería que los peques descubrieran cómo funciona una fotocopiadora, para qué sirve, las diferentes partes que la componen y las enormes posibilidades que nos ofrece.
Nos dirigimos todo el grupo a la  sala de la fotocopiadora, donde los profes hacen las fotocopias.
Allí la maestra nos explicó que antes de usar la fotocopiadora hay que meter una clave, cada profe tiene una, después seleccionamos el número de fotocopias que queremos hacer, pulsamos el botón de color verde  y sale una especie de láser que lee nuestras manos y las plasma en un folio.
Como algunos teníamos un poco de miedo, la primera en fotocopiar sus manitas fue la maestra.
Después de comprobar que no pasaba nada y que la maestra seguía teniendo los 5 dedos en cada mano, nos animamos a a probar esta experiencia.
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Con nuestras manitas fotocopiadas, llegó el turno de jugar con ellas.
Todos juntos deletreamos los nombres de los dedos de la mano y la maestra los iba escribiendo en el encerado para tener siempre el referente visual.
Observamos que el corazón es el dedo más largo de la mano y el meñique el más corto. También descubrimos que el pulgar es el dedo más ancho y que la maestra tiene sus dedos más anchos que los nuestros. Además nos dimos cuenta de que todos tenemos las manos de diferente tamaño, hay manos pequeñas, medianas y grandes.
Ya estábamos preparados para escribir el nombre de los dedos en nuestras manitas.
¡Parecía que teníamos las manos llenas de tatuajes de henna!.
Para recordar siempre esta actividad tan divertida, pegamos nuestras manitas fotocopiadas en la pared.
¿Os han gustado nuestras manitas?... 


¿Un par de zapatos?


Esta semana hemos descubierto un nuevo cuantificador de medida: <<par>>.
Después de plantear varias preguntas a los niños y niñas, para descubrir los conocimientos previos que poseían acerca del nuevo cuantificador de medida, me di cuenta de que lo desconocían, tanto su significado como su utilidad. Así que decidí llevarlo a la práctica a través de la exploración y la manipulación de objetos que son cercanos y conocidos para los alumnos.
Para despertar su curiosidad, comencé enseñándoles el par de calcetines que llevaba puesto y menuda sorpresa que se llevaron. Con las prisas la maestra se había confundido con su par de calcetines, y llevaba un calcetín de cada color. Os puedo asegurar que no estaba preparado, son cosas que tiene la improvisación. Desde ese día compruebo mi par de calcetines todas las mañanas antes de salir de casa :).
Después de las risas provocadas por mi descuido, era la hora de descubrir si alguien más se había equivocado con su par de calcetines.


La verdad es que todos los pares estaban correctísimos: calcetines, medias, leotardos...aunque tenía trampa, ya que para mi sorpresa me dijeron que no se vestían solos y solas, que mamá les escogía la ropa y los vestía.
Entre todos conversamos sobre lo importante que es vestirnos y desvestirnos solos, subir las cremalleras, abrocharse los botones, cerrar automáticos, distinguir el derecho del revés, elegir la ropa que nos gusta (sin ir disfrazados), son habilidades y destrezas que nos ayudarán a ser cada día más autónomos y a ganar seguridad y confianza en nosotros mismos.
Después de enseñar nuestro par de calcetines, tocaba el turno de elegir nuestro par de zapatos.






















Al final todos nos fuimos a casa con nuestro par de zapatos, y con el recuerdo del par de calcetines de distinto color de la maestra.