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Móvil de otoño fácil y sencillo

Llevaba mucho tiempo con ganas de hacer esta manualidad en el cole para celebrar la llegada del otoño. Al comentárselo a Mica, mi compañera de ciclo, le pareció también buena idea así que nos pusimos manos a la obra para organizar el taller de creatividad con los peques de Educación Infantil.
Las semanas previas a la actividad, los niños y las niñas fueron recolectando con sus familias elementos característicos de la estación para construir el móvil : hojas, palos, frutos secos, etc.
Todos los días, en el momento de la asamblea, explorábamos los diferentes materiales que habían traído los compañeros: establecíamos semejanzas y diferencias, descubríamos diferentes tipos de hojas, de árboles, los clasificamos en función del color, del tamaño y la forma, practicábamos la lecto-escritura en la PDI, entre otras actividades.

¡Ya estábamos listos para crear nuestro móvil otoñal!.
Veamos los materiales que empleamos en nuestro taller de creatividad: palos, cuerda rústica, hojas de diferentes tamaños y formas, hojas de cartón para colorear y castañas.

Los peques elegían los elementos que querían incluir en su móvil y después los personalizaban con los colores que más le gustaban. ¡Menuda concentración había en clase!.

Cómo me encanta verlos disfrutar con sus logros, sus caras de felicidad lo dicen todo.

Al mismo tiempo que iban creando su móvil, Mica se encargaba de elegir con cada peque el número de cuerdas que necesitaban para atar los diferentes elementos en el palo.

Y entre foto y foto, una servidora iba haciendo los agujeros a las castañas para poder introducir la cuerda. ¡Trabajo en equipo, éxito asegurado!.

¿Os gustaría ver el resultado final?...

En la puerta, en la pared, en el techo de la habitación...fueron algunos de los lugares que se les ocurrieron a los peques para colocar su móvil de otoño y disfrutar de esta mágica estación.

Hasta el próximo miércoles, un abrazo otoñal.

¡Customizando camisetas!


Llevaba varios días dándole vueltas al vestuario de la fiesta de graduación, quería que los peques participasen en la creación del vestuario, que fuera significativo para ellos y disfrutaran de este momento tan especial. La idea de transformar las camisetas me pareció una experiencia muy motivadora y especial. 
Para ello pedí la colaboración de las familias para traer al cole una camiseta de color blanco para que los peques pudieran experimentar con ella. Yo me encargué de buscar las pinturas para colorear las camisetas, menuda aventura en Leroy Merlin: pintura ecológica, acrílica, que se quite con agua, que no sea tóxica, de secado rápido, etc.
Al final me decidí por la pintura acrílica en spray ya que me pareció de fácil manejo para los peques y se quitaba muy bien con agua, además era de secado rápido, aspecto muy importante si tenemos en cuenta que tenían que estar listas para por la tarde. Tan solo tenía que tener en cuenta algunas precauciones: realizar el pintado de camisetas en un espacio abierto, ayudar a los peques de uno en uno, pulverizar a una cierta distancia y confiar en que los peques no hicieran una guerra de sprays.
Con los sprays, las plantillas molonas que había realizado con cartulina y las camisetas de color blanco, ya estaba todo listo para crear. ¡Allá vamos!.


Comenzamos transformando las camisetas y con la ayuda de unas tijeras dijimos adiós a las mangas.   Teníais que ver sus caras cuando cortamos las mangas "bufff no se si mamá me dejará hacer esto" decían los peques,  menos mal que les expliqué que les había pedido permiso a los papis para experimentar con las camisetas. Ay cómo os echo de menos...

Qué ganas teníamos de pintar las camisetas, estábamos ansiosos por ver el resultado final pero sobre todo por utilizar los sprays. La primera en "lanzarse a la piscina" fue una servidora, que con mucho amor empecé con la plantilla del corazón.
Ni que decir que las camisetas de mis pequeños artistas quedaron mucho mejor que la mía y eso que algunos necesitaron un poco de ayuda para apretar el spray, estaba muy duro. Mirar, mirar...





Estábamos muy felices después de terminar nuestras camisetas, molaban mucho y nos sentíamos muy especiales con ellas. Para que secaran rápido las pusimos al sol en el patio y a la hora del almuerzo no nos separamos de ellas para que nos les pasara nada.


Ha sido nuestra primera experiencia pintando camisetas y estamos muy contentos, pero para la próxima vez ya sabemos que tenemos que poner un cartón dentro de la camiseta para evitar que cale la pintura y un par de pinzas para sujetar la plantilla. Yo me he quedado con ganas de experimentar más y estoy segura de que este verano caerá alguna camiseta vieja que tengo olvidada en el armario.
¿Qué os han parecido nuestras camisetas? nos encantaría descubrir otras formas de customizar las camisetas, compartir es vivir.
Para terminar el post me gustaría compartir un cuento muy especial: "El hombre de la flor".
¿Os imagináis vivir en un mundo sin color?...

¡Felices vacaciones!.

Un tucán entre palmeras


Menuda sorpresa me llevé al entrar en el cole por la mañana y recibir este maravilloso regalo de Marcos, nuestro compi de la clase de 4 años. ¡Que tucán más chulo!.
Aprovechando nuestro rincón de la primavera y con vistas al nuevo centro de interés que íbamos a comenzar, los animales, decidí hacerle una casita en nuestro rincón.
Aprovechando un palito de brocheta y un trozo de plastilina le hicimos un árbol para que se sintiera más cómodo.
Sin que se dieran cuenta los peques, se me ocurrió diseñar una actividad con nuestro nuevo amigo para reforzar su destreza con las tijeras y seguir descubriendo el mundo de las plantas.
¿Qué os parece si creamos un bosque de palmeras para nuestro tucán?.
Comenzamos recortando todas las líneas que estaban marcadas en el folio.
¡Se parece a una falda hawaiana!.
Después doblamos el folio a la mitad.




Y enrollamos la parte que está sin recortar para crear el tronco de la palmera.
¡Se parece a un plumero!.
Cogemos un trozo de cartulina marrón "especial" y le echamos pegamento para pegarla al tronco.
 ¡Ya tenemos nuestro bosque de palmeras!.
 Para finalizar la casita del tucán, colocamos un trozo de plastilina en la base de la palmera para que se quede fijada a la mesa.
¡Fácil, divertido y creativo!.




¡Fotocopiando mis manitas!

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacer esta actividad tan motivadora y divertida con los peques y al presentar al "trapecista Q"  de Letrilandia surgió la oportunidad perfecta.
Siempre que descubrimos una letra nueva, un trazo o número, repasamos el trazo con el dedo índice para interiorizar bien su forma correcta pero...¿conocemos los demás dedos de la mano?, ¿sus características físicas ?, ¿sabemos escribir su nombre?, ¿diferenciamos la mano derecha de la izquierda?.
Además de todas estas cuestiones, también quería que los peques descubrieran cómo funciona una fotocopiadora, para qué sirve, las diferentes partes que la componen y las enormes posibilidades que nos ofrece.
Nos dirigimos todo el grupo a la  sala de la fotocopiadora, donde los profes hacen las fotocopias.
Allí la maestra nos explicó que antes de usar la fotocopiadora hay que meter una clave, cada profe tiene una, después seleccionamos el número de fotocopias que queremos hacer, pulsamos el botón de color verde  y sale una especie de láser que lee nuestras manos y las plasma en un folio.
Como algunos teníamos un poco de miedo, la primera en fotocopiar sus manitas fue la maestra.
Después de comprobar que no pasaba nada y que la maestra seguía teniendo los 5 dedos en cada mano, nos animamos a a probar esta experiencia.
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Con nuestras manitas fotocopiadas, llegó el turno de jugar con ellas.
Todos juntos deletreamos los nombres de los dedos de la mano y la maestra los iba escribiendo en el encerado para tener siempre el referente visual.
Observamos que el corazón es el dedo más largo de la mano y el meñique el más corto. También descubrimos que el pulgar es el dedo más ancho y que la maestra tiene sus dedos más anchos que los nuestros. Además nos dimos cuenta de que todos tenemos las manos de diferente tamaño, hay manos pequeñas, medianas y grandes.
Ya estábamos preparados para escribir el nombre de los dedos en nuestras manitas.
¡Parecía que teníamos las manos llenas de tatuajes de henna!.
Para recordar siempre esta actividad tan divertida, pegamos nuestras manitas fotocopiadas en la pared.
¿Os han gustado nuestras manitas?...