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Un tucán entre palmeras


Menuda sorpresa me llevé al entrar en el cole por la mañana y recibir este maravilloso regalo de Marcos, nuestro compi de la clase de 4 años. ¡Que tucán más chulo!.
Aprovechando nuestro rincón de la primavera y con vistas al nuevo centro de interés que íbamos a comenzar, los animales, decidí hacerle una casita en nuestro rincón.
Aprovechando un palito de brocheta y un trozo de plastilina le hicimos un árbol para que se sintiera más cómodo.
Sin que se dieran cuenta los peques, se me ocurrió diseñar una actividad con nuestro nuevo amigo para reforzar su destreza con las tijeras y seguir descubriendo el mundo de las plantas.
¿Qué os parece si creamos un bosque de palmeras para nuestro tucán?.
Comenzamos recortando todas las líneas que estaban marcadas en el folio.
¡Se parece a una falda hawaiana!.
Después doblamos el folio a la mitad.




Y enrollamos la parte que está sin recortar para crear el tronco de la palmera.
¡Se parece a un plumero!.
Cogemos un trozo de cartulina marrón "especial" y le echamos pegamento para pegarla al tronco.
 ¡Ya tenemos nuestro bosque de palmeras!.
 Para finalizar la casita del tucán, colocamos un trozo de plastilina en la base de la palmera para que se quede fijada a la mesa.
¡Fácil, divertido y creativo!.




¡Dibujando con tijeras!


"Con unas tijeras Matisse se acercó al cielo como nadie"

Las tijeras de Matisse es un libro muy especial, un libro que nos cuenta la historia del pintor francés Henri Matisse, una historia llena de superación, de lucha y de pasión por el mundo del arte. Henri Matisse cambió los pinceles por las tijeras abriendo un nuevo camino creativo y creando una técnica innovadora: el collage.

Cuando Lucía me enseñó el libro que había ganado en el concurso de cuentos inventados, se me ocurrieron mil razones por las que cambiar mi programación y diseñar una sesión muy especial para adentrarnos en el mundo de Matisse. Creatividad, imaginación, fantasía, motricidad fina, colores, formas geométricas, flores, estaciones, esfuerzo, superación, constancia...y mucho más.
Comenzamos la sesión ojeando el libro y a través de las imágenes que se mostraban en la portada nos imaginamos de que trababa la historia: un pájaro, papeles de colores, unas tijeras, un gato, un señor que está enfermo, etc.


Con papel continuo preparé un mural para crear nuestro propio collage y motivar a los peques de cara a la lectura. Todos juntos leímos la frase e intentamos buscarle un significado.

Que subió al cielo colgado de una estrella, que se convirtió en una estrella, que dibujó el cielo y las estrellas en el techo de su habitación, que recortó estrellas con las tijeras...fueron algunas de las ideas que se les ocurrieron. No se podían imaginar que al final del libro nuestro querido Matisse nos diría adiós y subiría al cielo.

Mientras les contaba la historia de las tijeras de Matisse los peques no perdían detalle. Las páginas llenas de colores y las originales formas que se muestran a lo largo del cuento lograban centrar su atención en todo momento.
Queríamos convertirnos en Matisse y experimentar la técnica del collage dibujando con las tijeras. Imaginación, creatividad, unas tijeras, pegamento de barra y cartulinas de mil colores fueron nuestras herramientas.



Todas las cartulinas que utilizamos eran trozos que nos habían sobrado de otras manualidades realizadas, reutilizamos todo todito todo.
Con nuestras originales formas ya creadas, comenzamos a pegarlas en el mural para crear nuestro collage de colores.

 Esperamos que os haya gustado nuestra sesión "Dibujando con tijeras".

¡Unas tijeras y a crear!.


¡Sorpresas para mamá y papá!

El próximo domingo, 4 de mayo, es el día de todas las mamás y revisando las entradas del blog que tenía pendientes me he dado cuenta de que no os había contado el regalo que preparamos para el día del padre.
Se trata de un regalo DIY, hecho a mano 100 % por los niños y niñas, con mucho cariño e ilusión.
Para su confección empleamos tres sesiones, se esforzaron muchísimo para que quedara realmente bonito y sorprendiera a sus papás.
Vamos con los materiales: pinzas de madera, rotuladores, témperas, pasta de modelar, imanes, troqueladora con forma de corazón, cartulina, pegamento de barra, pegamento imedio, cuerda rústica y creo que no se me olvida nada más.

-Primera sesión.
Con la pasta de modelar y los moldes que teníamos de la plastilina, hacemos una figura para pegarla después en la pinza-imán y sujetar la felicitación. Casi nos olvidamos de hacer un agujero en el extremo de la figura para colgar la etiqueta con el nombre de nuestros papás.
Las dejamos secar encima de un plástico un día entero, dándoles la vuelta, para después pintarlas con témpera cuando estén secas.

-Segunda sesión.
Pintamos las figuras con témpera de colores vivos y también las pinzas de madera con témpera de color blanco.
Mientras las dejamos secar, escribimos una felicitación muy molona, compartida en la Revista maestra Infantil, para nuestros papis. Primero la hacemos a lápiz y después la repasamos con rotulador.
Una vez secas las pinzas, las decoramos con rotulador haciendo topos de diferentes colores.
-Tercera sesión.
Descubrimos qué es una troqueladora y también para qué sirve. No podemos parar de hacer corazones para nuestra felicitación. ¡Nos encanta!.
Con la felicitación amorosa decorada, nos quedan los últimos detalles para terminar nuestro regalo.
Personalizamos el regalo escribiendo en una etiqueta el nombre de nuestros papás y después juntamos la figura de pasta y la etiqueta con la cuerda rústica. También damos forma a los bordes de la etiqueta con unas tijeras muy molonas.
Pegamos la figura y el imán a la pinza. Esperamos a que seque y...regalo listo.
¡Flechazo!.
Para terminar nuestra sorpresa, envolvemos nuestro regalo con papel continuo de color marrón.
¿Y para el día de la madre?...
¿Qué estaremos tramando?...
¡Próximamente en Mi Pequeña Fábrica de Sueños!.



¡Viva la primavera!

Hoy nos hemos dejado llevar por el día tan primaveral que ha amanecido y toda nuestra jornada ha tenido como protagonista a la primavera: lecto-escritura, conteo, sumas, motricidad fina, expresión plástica, expresión musical, los colores, las flores...todo ello con altas dosis de alegría y motivación.
Comenzamos la asamblea con la canción de la primavera, pero antes nos pusimos unos complementos muy primaverales. "¡Vaya como molan los brazaletes de flores!", decían los peques.
Les encanta la canción "Pra, pre, pri, la primavera, la primavera" porque va aumentando el ritmo de la canción y es muy difícil cantarla tan rápido, aunque ellos se lo pasan realmente bien intentándolo. Ponemos tantas ganas que casi nos olvidamos de respirar.
                           
A la hora de comer, mientras daba un paseo por el Área Recreativa de la Brañona con mi inseparable Kimba, se me ocurrió la idea de dar un toque primaveral a la programación que tenía prevista para la tarde.
Me hice con un precioso ramo de margaritas para trabajar la ficha que nos tocaba del número nueve, también para reforzar el conteo, las sumas y aprender las partes de la flor manipulando, explorando. 
A la hora de explorar las margaritas resultó que el olor de las mismas no les agradaba mucho.  
¡Mejor de una en una!.

Aprovechando que estamos trabajando la letra "g" y que nuestra flor contiene esa letra en su nombre, escribimos la palabra en un folio un poco especial y también rodeamos la letra para recordarla bien.
Después llegó la hora del conteo y cada alumno cogió 6 flores del ramo para investigar un poco más sobre las margaritas. Todos juntos nombramos las diferentes partes de la flor y con la ayuda de las manos y de las tijeras cortamos el tallo para componer el trazo del número nueve con las margaritas. ¡Les quedó genial!.


Para despedir esta jornada primaveral, confeccionamos una margarita reutilizando las que habíamos empleado para trazar el número nueve.

¡Feliz fin de semana!.